D. Fernández
Ya comenté en un artículo anterior como se ha utilizado la levadura empleada para fabricar cerveza en desentrañar los secretos del genoma humano. La microbiología, combinada con la genética, también ha producido lo que parece ser una eficaz arma antiterrorista. Sorprendente, ¿no?

Pero aún hay más. Sorprende saber que también se ha experimentado con las aguas residuales generadas de la elaboración de la cerveza. El proyecto ha tenido lugar en Australia , en una de las fábricas del grupo Foster.

Un grupo de científicos de la Universidad de Queensland aplicó una bacteria que consume azúcares, alcohol y glucosa a estos residuos y ha logrado generar energía ecológica y agua limpia.

La primera planta que se instalará en Brisbane pordrá producir hasta dos kilowatios de energía y el grupo Foster tiene previsto crear instalaciones similares en otras fábricas de cerveza y de vino.