El aspecto divino de la cerveza
M. Giménez

La relación que mantiene la cerveza con lo divino no se puede negar. Se atribuye al dios egipcio Osiris la receta para la elaboración de tan rica y popular bebida, a pesar de que, más que beberla se comía, pues su aspecto era más parecido a un salmorejo cordobés que a la bebida que hoy tomamos. Los egipcios poseían más de una docena de tipos de cerveza y su preparación queda patente en algunos jeroglíficos de más de 4.500 años de antigüedad.
También en España contamos con una cerveza tan antigua como estas. Se descubrió hace unos años en Soria y se consumía hace 4.400 años, en la Edad de Bronce. Su consumo se realizaba en días especiales y, sobre todo, para acompañar a los seres queridos en su ‘último viaje’. Indicio de este descubrimiento es que se hallaron las vasijas y a sus dueños junto a una tumba monumental colectiva, prueba de nuevo de la relación de la cerveza con lo divino.
Pero más sagrada es la cerveza cuando su elaboración se debe al trabajo de los monjes en los monasterios. Cuenta la Historia que Carlos V introdujo la cerveza en nuestro país allá por el siglo XVI. Cuando el emperador abdicó, se retiró a las montañas cacereñas y mandó construir en el monasterio de Yuste una fábrica para la elaboración de cerveza. Hoy en día, es la Fundación Cruzcampo quien ha tomado el relevo de su preparación según el legado de los maestros cerveceros de Carlos V. Su nombre comercial se llama ‘Legado de Yuste’ y como no podía ser de otro modo, fue presentada a los medios de comunicación en el mismo monasterio en el año 2002.
Y ahora, para tomarte un respiro de tanta lectura, coge una cerveza de tu nevera, eso sí, bien fresquita, y échale un vistazo a los monólogos de Cruzcampo. Recuerda que la buena cerveza está ligada a la buena gastronomía, y no es bueno beber sin nada en el estómago. Así que prepárate un buen aperitivo antes de nada.
